
La mesa educativa no solo es una forma estupenda de pasar el tiempo, sino también de apoyar el desarrollo del niño. El juguete cuenta con muchos elementos manipulativos, como un tucán musical, sonajeros, cuentas de colores, juguetes giratorios y un disco telefónico, que ayudan a desarrollar la motricidad fina y la coordinación.
Además, la mesa incluye un tobogán con pelotas que favorece la experimentación y el desarrollo de habilidades cognitivas, como la comprensión de la causa y el efecto y el pensamiento espacial.

La mesa está equipada con un juguete musical con forma de tucán, que anima al niño a aprender nuevos sonidos y ritmos. Sus colores vivos sin duda captarán la atención del niño, estimulándolo a jugar.
El juguete tiene varios modos musicales, como reproducción de melodías agradables, modo piano (Do Re Mi Fa) y reproducción de canciones. Al pulsar los botones, el niño puede escuchar diferentes melodías y sonidos, desarrollando así su oído y la coordinación mano-ojo.

Durante el juego, el pequeño puede soltar las pelotas de colores desde la parte superior del tobogán. Observa con él cómo las pelotas ruedan directamente hasta los recipientes especiales situados junto a las patas de la mesa.
Otra actividad divertida y educativa para el niño será encestar las pelotas en la cesta fijada al lateral de la mesa.

Sonajero: los pequeños deben hacer girar el sonajero lleno de bolitas de colores para escuchar sonidos, lo que fomenta la experimentación con distintos movimientos y la manipulación de objetos.
Cuentas de colores: el niño puede mover las cuentas y crear diferentes patrones y combinaciones de colores, desarrollando sus capacidades cognitivas y su creatividad.
Juguetes giratorios: gira con el niño los elementos móviles y observa cómo cambian sus formas y colores, desarrollando su percepción espacial y la coordinación ojo-mano.
Disco telefónico: juguete que imita un teléfono tradicional con disco giratorio. El niño puede girar el disco para marcar un número y entablar una “conversación” con quien quiera.

