La cerámica de calidad acumula y distribuye el calor de forma excelente, para que el pan y las masas se horneen de manera homogénea y con una textura perfecta.
El interior esmaltado es liso, no absorbe olores y se limpia fácilmente solo con agua templada y una esponja, sin necesidad de productos químicos.
Las asas integradas facilitan introducir y sacar el molde del horno. Caliente el molde siempre de forma gradual y, tras hornear, colóquelo sobre una base de madera.
El molde rectangular de cerámica es una excelente opción para el horneado diario. Gracias a la cerámica de calidad en tono marrón y al interior esmaltado, el calor se reparte uniformemente, lo que garantiza una corteza crujiente y una miga esponjosa. Con un uso adecuado, el molde durará muchos años y ofrecerá resultados fiables.
No solo es apto para pan recién hecho, sino también para masas levadas, patés de carne o dulces tipo pan de obispo. Para un resultado óptimo, introduzca el molde siempre en el horno frío y caliéntelo junto con él; evite los cambios bruscos de temperatura. Tras el horneado, coloque el recipiente caliente sobre una base de madera y deje reposar.
Ventajas que apreciará:
- Horneado uniforme gracias a la cerámica maciza
- Aspecto elegante y forma para un pan hermoso
- Mantenimiento sencillo – basta una esponja y agua templada
- Manipulación segura gracias a las asas integradas