La trampa se activa al tocar la placa de disparo y, a continuación, las mandíbulas se cierran rápidamente para capturar al animal de forma segura. Una solución mecánica sencilla sin necesidad de usar venenos.
El material inoxidable es adecuado para uso en exteriores: resiste bien la humedad y el desgaste habitual al instalarla en el suelo y en los montículos.
Las dimensiones compactas facilitan su colocación en galerías y en zonas con presencia de topos. La trampa es ideal para la protección regular del jardín frente a daños en el terreno.
Esta trampa metálica está destinada a su uso en jardines adyacentes y en superficies de césped, donde los topos y plagas similares crean galerías y dañan la vegetación. El mecanismo se activa en el momento en que el animal toca la placa de disparo; a continuación, las mandíbulas se cierran rápidamente y garantizan una captura segura.
Principales ventajas: