Al estirarla se activa el sonajero vibratorio y la oruga vuelve hacia atrás con un sonido divertido. Así, los niños descubren de forma natural la causa y el efecto y obtienen nuevos estímulos auditivos.
El cuerpo suave y segmentado se sujeta bien incluso con manos pequeñas y favorece la motricidad fina. Los ojos firmemente cosidos y la fabricación de calidad hacen de la oruga una compañera segura para los mimos diarios.
La combinación de materiales y costuras crea una estructura interesante para la exploración táctil. El juguete está diseñado para soportar lavados repetidos y mantenerse bonito e higiénico durante mucho tiempo.
Este juguete de peluche para el desarrollo está diseñado para estimular de forma natural la curiosidad del bebé. En cuanto el niño estira la oruga, se activa el sonajero vibratorio y el juguete vuelve automáticamente a su posición original: el pequeño explorador obtiene nuevos estímulos para el oído y el tacto y, al mismo tiempo, aprende que su acción tiene un resultado.
La oruga tiene un cuerpo segmentado con una estructura de material variada que invita a tocar, apretar y explorar. Gracias a su forma, se sostiene bien en manos pequeñas, por lo que favorece la motricidad fina desde edades tempranas. La seguridad está pensada al detalle: los ojos están firmemente cosidos y el juguete es apto para lavados repetidos.
Principales ventajas: