El adaptador añade a su dispositivo una interfaz de red gigabit con una velocidad de transferencia de hasta 1000 Mb/s y aprovecha la velocidad de la interfaz USB 3.0 para una conexión por cable estable.
Gracias al puerto SFP, puede utilizar el dispositivo para conectarse a una infraestructura óptica: adecuado donde se requiere mayor seguridad que con Wi‑Fi o donde se necesita un enlace troncal fiable.
Puesta en marcha sencilla gracias a Plug & Play y al controlador disponible en la unidad de CD virtual. La alimentación se realiza directamente desde USB 3.0, sin necesidad de una fuente externa.
Este adaptador de red cableado añade a su dispositivo una interfaz SFP mediante el puerto USB 3.0 existente. Le permitirá conectarse directamente a la red óptica y aprovechar su ancho de banda tanto en uso móvil como estacionario: desde el trabajo de oficina hasta la supervisión y el diagnóstico en aplicaciones de servidor y centros de datos.
La instalación es sencilla gracias a la función Plug & Play. Si en su sistema se requiere un controlador, el adaptador lo proporciona mediante una unidad de CD virtual. La alimentación se realiza directamente desde el puerto USB 3.0 del ordenador, por lo que no se necesita un adaptador externo.
Ventajas principales: