El sensor de movimiento es ideal para uso en exteriores, en las entradas de la casa, el garaje o los caminos del jardín. Gracias al cabezal inclinable del sensor, es posible ajustar fácilmente la dirección de detección según la instalación concreta. La altura de instalación recomendada es de 1,8–2,5 m para lograr una detección óptima.
El dispositivo permite adaptar el funcionamiento de la iluminación a las condiciones actuales: se puede ajustar el tiempo de activación entre 10 segundos y 7 minutos, así como la sensibilidad luminosa entre 10–2000 LUX. La alimentación se realiza mediante la red eléctrica estándar de 220–240 V y el sensor admite una carga de hasta 800 W (bombilla incandescente clásica) o 300 W (LED).
Principales ventajas y características: