La cinta electromagnética autoadhesiva se pega en la parte interior del parachoques, por lo que no altera su apariencia ni requiere perforar orificios.
La cinta de 220 cm crea un campo electromagnético continuo que avisa de la presencia de un obstáculo detrás del vehículo aproximadamente a una distancia de 60–70 cm.
La alimentación desde la luz de marcha atrás garantiza que el sensor solo se active al introducir la marcha atrás. El zumbador indica que el obstáculo se aproxima mediante pitidos.
Este sensor electromagnético de marcha atrás crea un campo de detección detrás del vehículo mediante una cinta continua. A diferencia de los sensores de aparcamiento ultrasónicos convencionales, no requiere realizar orificios en el parachoques y, gracias al diseño continuo de la cinta, ayuda a limitar la aparición de ángulos muertos.
Pegue la cinta autoadhesiva de gran adherencia en la parte interior del parachoques, que debe estar limpia, desengrasada y lisa. La cinta se puede acortar a la longitud necesaria y, si es preciso, también se puede colocar en la parte delantera o lateral del vehículo. Después de pegarla, la cinta se puede retirar, pero no se puede volver a pegar.
El sistema se alimenta desde la luz de marcha atrás, por lo que solo se activa al dar marcha atrás. Al detectar un obstáculo, el zumbador emite un aviso acústico con una intensidad variable de los pitidos. Coloque la unidad de control en un espacio protegido del agua y asegúrese de aislar correctamente los conectores. Si no está seguro de cómo realizar la instalación, confíela a un profesional.