Once bloques de colores con diferentes formas invitan al niño a clasificarlos, compararlos y buscar el orificio correcto en la tapa. El juego favorece el reconocimiento de colores y formas básicas.
Al girar e introducir los bloques, el niño practica el agarre, la coordinación ojo-mano y la paciencia. La retroalimentación inmediata al introducirlos correctamente motiva a seguir intentándolo.
El cubo encajable Simba ABC convierte el aprendizaje en una actividad divertida. El niño busca el orificio correcto para cada forma de color, gira la pieza en la mano e intenta introducirla. Durante el juego practica de forma natural la percepción de formas y colores, así como la coordinación de movimientos.
El juguete incluye 11 bloques con diferentes contornos y colores. Una vez lleno, basta con retirar la tapa, sacar las piezas y volver a empezar. Los bloques también se pueden clasificar por color, colocar en fila o utilizar para construir de forma sencilla. El cubo sirve además como un práctico espacio de almacenamiento donde todo queda recogido.