Bajo cada pieza se esconde un material diferente. Los niños reconocen con el tacto distintas superficies y aprenden de forma natural a diferenciar formas y estructuras.
Piezas gruesas y fáciles de agarrar facilitan la manipulación a los niños pequeños y favorecen la motricidad fina y la coordinación ojo–mano.
Los delicados motivos nórdicos de animales árticos en colores armoniosos atraen a niños y padres y decoran cualquier habitación infantil.
Este rompecabezas sensorial de madera con motivos de animales polares (pingüino, oso polar, foca, ballena y pajarito) ofrece a los niños la alegría de descubrir. Tras retirar las piezas macizas, los niños encontrarán debajo bases con diferentes texturas, que favorecen la percepción de superficies y les enseñan a distinguir formas y materiales. La sólida construcción de madera es resistente y fácil de agarrar incluso para las manos más pequeñas.
Gracias a las delicadas ilustraciones de Michelle Carlslund y a los colores armoniosos, el rompecabezas encaja perfectamente en una habitación infantil moderna. El juego desarrolla la coordinación ojo–mano, la paciencia y la imaginación espacial y, al mismo tiempo, familiariza de forma natural a los niños con los animales del Ártico.