La textura fiel del pelaje, la forma del cuerpo y los suaves degradados de color hacen de esta figura un modelo auténtico de potro lipicano que encantará a niños y coleccionistas.
El plástico de calidad y robusto garantiza estabilidad y larga vida útil: la figura se mantiene bien en pie y soporta el uso frecuente durante el juego imaginativo.
Un complemento ideal para establos, cercados y otros sets: amplía tu colección y crea tu propia granja e historias ecuestres.
Los potros lipicanos nacen con un pelaje más oscuro que con los años se va aclarando gradualmente, típicamente hasta volverse blanco. La figura captura fielmente las proporciones, la textura del pelaje y la expresión del caballo joven, y gracias al plástico resistente se mantiene firmemente en pie. Es perfecta para la habitación infantil, para jugar a la granja y como complemento para establos y accesorios.
Por qué elegir esta figura:
Curiosidad: A los potros lipicanos tradicionalmente se les ponen dos nombres: uno por el padre y el otro por la madre.